
Las sondas y catéteres permiten alimentación enteral, drenaje gástrico, administración de medicamentos, hidratación intravenosa o monitoreo hemodinámico según la situación clínica. La indicación debe ser médica y el procedimiento realizarse con asepsia y confirmación cuando el caso lo requiere.
La sonda nasogástrica puede usarse en descompresión intestinal, preparación preoperatoria o nutrición temporal en pacientes que no pueden comer por vía oral. La colocación correcta reduce riesgo de broncoaspiración; en escenarios de riesgo alto puede verificarse con métodos adicionales según protocolo.
Los catéteres periféricos cubren tratamientos de corta duración. Para terapias prolongadas, nutrición parenteral o medicamentos vesicantes pueden valorarse líneas centrales o midline, siempre con criterio de infección, trombosis y cuidados domiciliarios.
En pacientes con vía aérea definitiva o prolongada, la cánula de traqueotomía requiere manejo especializado y seguimiento de estoma. La cirugía general puede participar en el cambio o cuidados según el esquema local y la estabilidad del paciente.
Se instruye sobre fijación del dispositivo, higiene del sitio de inserción, flujo de la sonda y cuándo acudir por fiebre, enrojecimiento, salida de líquido purulento, obstrucción o desplazamiento evidente. El seguimiento médico coordina el retiro o cambio programado.