
El lipoma es un tumor benigno de grasa subcutánea, móvil y de crecimiento lento. Se puede observar si es pequeño y asintomático, o extirparlo si crece, molesta estéticamente, comprime estructuras o existe duda diagnóstica que requiera pieza de patología.
Quistes epidérmicos o sebáceos, fibromas, algunos neurofibromas y colecciones líquidas benignas son ejemplos de lesiones que se resuelven con escisión completa cuando corresponde. La exploración y, en ocasiones, ultrasonido ayudan a delimitar el tumor antes de operar.
Muchas exéresis son procedimientos breves bajo anestesia local o regional. Se discute la orientación de la incisión y el cuidado de la herida para optimizar el resultado cosmético sin comprometer la seguridad oncológica local.
Enviar la pieza a patología confirma el diagnóstico benigno y descarta hallazgos inesperados. Esto es especialmente importante en masas que crecen rápido, son firmes, adhieren a planos profundos o tienen aspecto inusual.
Crecimiento acelerado, dolor persistente, ulceración de la piel sobre la masa, adenopatías cercanas o pérdida de peso justifican estudio ampliado antes de asumir que la lesión es benigna.